Pedro Manuel Salado: El héroe definitivo

Martes, 10 de Abril de 2012Pablo
Pedro Manuel Salado sacrificó su vida por sus niños

Hoy nuestro artículo es un homenaje a la vida de Pedro Manuel Salado, un hombre digno de nuestra admiración mas profunda. Durante su vida había acumulado anónimamente suficientes meritos para merecer nuestro elogio, pero fue sin duda la noticia de su heróica muerte la que nos ha dado a conocer la extraordinaria vida de este hombre y me ha impulsado a escribir el artículo que estás leyendo.

Pedro era un misionero que dedicó su vida a ayudar a otros. Durante sus últimos 14 años vivo en Quinindé (Ecuador) dirigiendo una escuela-refugio llamada ‘Hogar y Escuela-Colegio Sagrada Familia de Nazaret’, donde era conocido por su amabilidad y su dedicación a los niños del lugar. Sin duda, en vida fue un hombre generoso con su esfuerzo y de gran corazón, pero —afortunadamente para la humanidad— no era único. Era simplemente, un héroe ‘ordinario’. Sin embargo, la historia de su muerte le coloca a una altura difícil de igualar. 

Su definitivo y espectacular sacrificio ocurrió en febrero del 2012. Pereció por extenuación después de salvar las vidas de siete niños que habían sido arrastrado por la corriente en las aguas de una playa próxima a Quinindé. Inasequible al desaliento, continuó entrando en el mar para rescatar a cada niño hasta que todos estuvieron a salvo.

No hace falta ser un médico para saber que el agotamiento es un proceso gradual. Antes de morir por agotamiento, imagino que tu cuerpo te envía todo tipo de señales para obligarte a parar, señales imposibles de ignorar. Se cuenta que en su última incursión en el agua Pedro rescató a los dos últimos niños (Selena y Alberto). Obviamente antes de ese último rescate Pedro debía de estar absolutamente falto de energía. Yo me imagino a una persona heróica derrumbarse sin fuerzas en la playa incapaz de internarse en el mar una vez más para salvar a los dos niños que faltaban. Sin embargo, el venció a lo imposible, y yo me preguntó que clase de fuerza interior le permitió encontrar la última gota de energía en su cuerpo para salvar a los niños. Ni siquiera me lo puedo imaginar.

Sus acciones fueron sin duda una hazaña incomensurable, pero lo que me impresiona por encima de todo fue que su determinación por salvar a ‘sus’ niños era mucho más fuerte que su propio cuerpo. Fue literalmente sobrehumana. Eso es lo que coloca a Pedro en una nueva categoría de héroes. Por eso, y por lo que a mi me concierne, Pedro es el héroe definitivo.

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